Reencuentro...
Hace un año, a estas horas, estaba en Bruselas contigo... Fue un viaje muy especial para los dos. Hacía unos dos meses que no te veía, pero era como una eternidad. Recuerdo que en el tren hacia Bruselas no querías que me durmíera porque era tiempo perdido. No te quedabas mucho tiempo y querías pasar la mayor parte de tu viaje despierto.

Recuerdo todo esto y una sonrisa llega a mis labios. Dormir nos parecía perder el tiempo. Estuvimos largo rato en un lateral de la Catedral de Bruselas sentados, besándonos.
Que cosa tan rara: hablo de viaje a Bruselas y en realidad, pasamos el día en Bruselas. Esa característica de aquellos países me encantaba, estaban todos tan cerca... A Bruselas tardamos algo más de dos horas en tren. Qué curioso! Podía ir de La Haya a Bruselas a pasar el día y aquí no puedo ir de Málaga a Madrid y estar allí sólo un día. Bueno, sí que se podría, pero no merece la pena. Además allí, como las distancias eran mucho más cortas, era todo mucho más barato. Se cambiaba de país con tanta facilidad... Qué envidia!!
Ese día en Bruselas, de tanto besarnos y... simplemente mirarnos, estar juntos... vimos las tres o cuatro cosas más importantes de la ciudad y el resto lo descubrimos cuando ya se nos hizo de noche (bastante pronto, todo hay que decirlo). Fui tan feliz ese día; bueno, esos días.
Y el día 29 de octubre de 2005 fue unos de los días de más nervios de toda mi vida. Era el día del reencuentro. Llegabas a Ámsterdam por la noche, así que estuve nerviosa todo el día. Estuve haciendo la colada, arreglando la casa y arreglándome yo también y, por si algo fallaba, me planté en el aeropuerto de Schiphol casi dos horas antes de tu llegada. Cuando te vi todo fue muy raro: nervios, emoción... quería olerte, tocarte... y no separarme de ti nunca más. Estabas más delgado, más moreno, más guapo (y eso que ya lo eres bastante). De vuelta a La Haya en tren no dejaste de besarme y de acariciarme; me hiciste la mujer más feliz del mundo.
Esa noche dormimos poquito y nos levantamos muy temprano; Bruselas nos esperaba. Esa noche me regalaste una flor. Esa noche fue la más feliz de mi vida. ¡Gracias!
Te quiero.
Saludos, Irene

máscaraPink dijo
No hay nada mejor que un reencuentro. Esos momentos nunca se olvidan.
Bechito
31 Octubre 2006 | 12:37 AM